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Cómo eliminar el cloro del agua de la ducha

Si al salir de la ducha notas la piel más tirante de lo normal o el pelo áspero y difícil de peinar, quizá el motivo esté en el propio agua. La mayor parte del agua del grifo en España lleva cloro, y aunque cumple una función importante, ese cloro también tiene efectos sobre la piel y el cabello con los que muchas personas conviven sin saber a qué se deben. En este artículo te explicamos por qué el agua lleva cloro, cómo puede notarse en la ducha y qué formas prácticas tienes de reducirlo en casa.

Por qué el agua del grifo lleva cloro

El cloro es el desinfectante más habitual en las redes de agua potable. Se añade en las plantas de tratamiento para eliminar bacterias y otros microorganismos, y se mantiene una pequeña cantidad residual durante todo el recorrido por las tuberías. Gracias a eso el agua llega a tu casa en condiciones seguras para beber y para el uso diario. Es, por tanto, algo positivo desde el punto de vista de la salubridad del agua.

El detalle es que ese cloro no desaparece cuando abres el grifo de la ducha. Al calentarse y evaporarse, parte del cloro pasa al aire del baño, y al mismo tiempo el agua entra en contacto directo con la piel y el pelo durante varios minutos. Además del cloro libre, en el agua pueden formarse subproductos de la desinfección, como las cloraminas, responsables en buena medida de ese olor característico a "piscina" que a veces se percibe.

Cómo afecta el cloro a la piel y el cabello

El cloro es eficaz precisamente porque es reactivo, y esa misma propiedad hace que interactúe con la capa más superficial de la piel y con la fibra capilar. No se trata de un problema médico, sino de una cuestión de confort y aspecto que suele notarse así:

La buena noticia es que reducir el cloro que entra en contacto con tu piel y tu cabello está al alcance de cualquiera, sin renunciar a un agua segura.

Formas prácticas de reducir el cloro en la ducha

No hace falta cambiar la instalación entera ni recurrir a soluciones complicadas. Con unos ajustes sencillos y el equipo adecuado se nota la diferencia:

Por qué el cabezal con filtro es la opción más cómoda

De todas estas medidas, la que actúa directamente sobre el agua sin cambiar tus hábitos es el cabezal de ducha con filtro. Se instala en pocos minutos enroscándolo en el brazo de la ducha, igual que un cabezal convencional, y no necesita obras ni herramientas especiales. A partir de ahí, cada ducha pasa por el material filtrante antes de llegar a tu piel.

Las ventajas de esta opción son fáciles de resumir:

Si tu prioridad es cuidar la piel y el cabello del contacto diario con el cloro, empezar por el cabezal de ducha con filtro suele ser el cambio que más se nota con menos esfuerzo.

Ideas para mantener el resultado en el tiempo

Reducir el cloro es un hábito, no un gesto puntual. Para que la mejora se mantenga conviene tener en cuenta algunos detalles:

Con estos pequeños cambios, mantenidos en el día a día, la piel y el pelo suelen notar la diferencia frente al contacto continuo con agua clorada.

Reduce el cloro de la ducha desde el primer uso.

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Este artículo tiene carácter informativo y general sobre el cuidado del agua de la ducha, y no sustituye el consejo de un profesional.